sábado, 7 de maio de 2011

Parásitos externos


Los parásitos externos, como pulgas y garrapatas, pueden transmitirse directamente desde las zonas de paseo o bien por contacto con otros perros parasitados. Además, al contrario de lo que muchos piensan, para un perro que vive habitualmente en interior, en un ambiente cálido, la posibilidad de contagio deja de ser únicamente estacional (los meses de calor) y se extiende a todo el año, por lo cual, es importante un calendario de prevención permanente.
IMAGEN SALUD 1
- Pulgas

Las pulgas, en su estado adulto, se alimentan de la sangre de los perros, perforando la piel con su aparato bucal incisivo-chupador e inoculando una saliva anticoagulante para luego aspirar la sangre del perro con su trompa.
IMAGEN SALUD 2
La presencia de pulgas se detecta bien por el rascado de nuestro perro, bien por la presencia de pequeños puntos negros (la sangre absorbida y luego digerida por las pulgas), especialmente en la zona lumbar. El síntoma más frecuente ocasionado por las pulgas es el picor, pero también pueden provocar patologías de mayor envergadura, como dermatitis alérgica por picadura de pulgas (DAPP, que provoca alopecia y lesiones por rascado) o transmitir bacterias que provoquen infecciones, o incluso parásitos al tubo digestivo.
IMAGEN SALUD 3
- Garrapatas

Éstas pueden atacar al perro en cualquiera de sus fases de desarrollo, tanto en la fase de larva, pupa o en estado adulto.

Las garrapatas tienen una acción patológica directa importante, empezando por la irritación provocada por su mordedura y la saliva anticoagulante y vasodilatadora que inocula, pudiendo transmitir varias enfermedades bacterianas y virales.
Al desprenderse, la piel queda debilitada, y la herida que provoca puede ser el punto de penetración de más infecciones. También cuando la presencia de garrapatas es abundante, pueden provocar al perro anemia, debido a la gran pérdida de sangre que puede significar.

Durante el verano, la posibilidad de contagio de enfermedades provocadas por parásitos es más alta, y es importante que estemos atentos para prevenir el contagio, llevando al día la desparasitación externa e interna marcada por el veterinario y dejándonos asistir por él en cuanto detectemos anormalidades en la piel y el pelaje de nuestra mascota. Asimismo, si salimos de la ciudad donde habitamos habitualmente, también es recomendable que consultemos con el veterinario acerca de la zona donde iremos, para conocer sus posibles riesgos a nivel de parásitos y poder tomar las medidas preventivas necesarias.
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